19 noviembre, 2020 Prensa

Cientos de hosteleros cántabros marchan contra las restricciones al sector

Noticia publicada en el DM 19 de noviembre de 2020

Quieren que se supriman los impuestos municipales de este año y que se estudie una reducción para el año que viene, que no haya que pagar el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) ni las tasas de basura, agua y saneamiento y que se mantenga la eliminación (o se elimine) de las tasas por instalación de terrazas. Y quieren más espacio para las terrazas, en calzadas y aparcamientos, para que se puedan instalar carpas e infraestructuras que les permitan trabajar con cierto margen en el futuro.

Así lo han dicho alto y claro en once ayuntamientos de la región once colectivos de hosteleros, que se han concentrado ante sus ayuntamientos para pedirles que «pongan las cartas boca arriba» y apoyen a la hostelería de sus respectivos territorios porque, con las úlitmas restricciones, está en juego la supervivencia de muchos negocios pero también la de numerosas familias. Han participado en la movilización los profesionales de El Astillero, Medio Cudeyo, Santoña, Laredo, Potes, Cabezón de la Sal, Los Corrales de Buelna Santillana del Mar, Reinosa, Ampuero y San Vicente de la Barquera. En todas las concentraciones se ha recordado la importancia del sector, lo que aporta a la economía regional y lo que significa para atraer turismo a Cantabria.

En Santoña, numerosos hosteleros se echaron a la calles exhibiendo hojas que, a modo esquela anuncian, que sus establecimientos están a punto de fallecer por «la pésima gestión y desamparo del Gobierno central y regional en esta pandemia», informa Ana Cobo.

Arropados por vecinos, comerciantes y miembros de la corporación municipal, entre los que se se encontraba el alcalde, el sector se manifestó desde la plaza del Peravillo hasta el Ayuntamiento. En torno a 200 personas participaron en la convocatoria.

Allí, Iván Rodríguez, como representante de Asemsan, lamentó que «los que nos gobiernan tumban cada paso que damos para poder mantener nuestros negocios abiertos, sacando cada día una nueva normativa o restricción».

En situación excepcional, insistió, «queremos ser parte de la solución» y que « la gente esté en nuestros negocios sintiéndose seguros como hasta ahora». Y es que, Javier Aparicio como miembro de la Asociación de hostelería de Cantabria, criticó que se señale al sector como culpable para tapar «la incompetencia de la Administración que no ha acabado con los botellones y las fiestas privadas».

Los hosteleros reclamaron que, en el caso permanecer cerrados o con limitaciones «nuestros impuestos sean condonados y que el Gobierno central y regional apruebe un paquete de ayudas reales para nuestro rescate».

Como ejemplo, citaron a Alemania «donde el Gobierno abonará a los negocios limitados, el 75% de lo facturado en el mismo periodo del año anterior». En lo que respecta al Gobierno regional solicitaron que destine el 1% del presupuesto regional, 30 millones de euros, para ayudas al sector, junto con reducción del IBI y tasas.

La participación en las distintas concentraciones, deslucidas por la lluvia, ha sido desigual. En Cabezón de la Sal se sumó poca gente, solo 50 personas, y los hosteleros que sí acudieron a la protesta se mostraron un poco decepcionados por la escasa asistencia, según ha contado José María Mier, del camping El Molino de Cabuérniga.

Los hosteleros de Reinosa y los campurrianos en general, unos cientos de personas, se han concentrado esta mañana en la Plaza de España, frente al Ayuntamiento de Reinosa, dentro de los actos promovidos por la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria. Los hosteleros han leído el comunicado conjunto en el que se reclamaban, especialmente al Gobierno de Cantabria y a los ayuntamientos, una serie de ayudas para un sector, especialmente golpeado por la pandemia de covid, informa Ernesto Sardina. «No pedimos nada del otro mundo, solo pedimos consideración, respeto y diálogo con el sector y que no nos señalen más como causa de la actual situación sanitaria», han insistido.

Además, la concentración ha servido para que los hosteleros reinosanos y los comerciantes en general, englobados en la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Reinosa (ACER), hayan vuelto a solicitar medidas urgentes al Ayuntamiento, las mismas que vienen planteando sin mucho éxito desde el mes de marzo, y que precisamente este pasado miércoles, en un encuentro con el equipo de gobierno (PRC-PP), se han empezado a desbloquear a base de compromisos, algunos de ellos votados en contra en el pasado pleno celebrado a principios de este mes (entonces solo los apoyó la oposición), y que afectan a la supresión de la tasa de terrazas o la exención de la correspondiente a las basuras cuando los establecimientos estén cerrados, entre otros aspectos.

En San Vicente de la Barquera, sin embargo, se mostraron contentos con el apoyo a su concentración, que ha contado con la presencia del alcalde, lo mismo que en El Astillero, donde la manifestación también ha sido secundada por el sector del comercio. En conjunto, en El Astillero más de 150 personas acudieron al llamamiento, según los organizadores. Allí han agradecido al Ayuntamiento su implicación con los problemas del sector, porque les ha permitido ampliar espacios de terrazas en todo este tiempo de restricciones por la pandemia.

En Santillana del Mar estaba el propio Ángel Cuevas, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Cantabria (AEHC), que regenta un negocio en este municipio, donde se han congregado unos 90 empresarios. Cuevas mostró su satisfacción: «movilizar a 90 empresarios en este lugar y con las restricciones que hay es un gran logro. Esto demuestra que hay unión». Ha explicado, además, que la semana que viene tienen previstas otras ocho manifestaciones en otros municipios de Cantabria. La asociación, además, se reúne mañana con el Gobierno regional, donde conocerá el importe de las ayudas que se otorgarán al sector de la hostelería, que ya creen que será insuficiente para paliar las pérdidas que arrastran. Algunos hosteleros reclaman medidas para salvar la Navidad, pero el representante de la asociación lo ve ya «prácticamente imposible».

Las manifestaciones del jueves próximo serán en Castro Urdiales, Villacarriedo, Renedo de Piélagos, Unquera, Ramales de la Victoria, Ribamontan al Mar, Puentenansa, Ruente, Reocín, Liérganes y Camargo.

En el Ayuntamiento de Medio Cudeyo se concentraron no sólo propietarios de negocios hosteleros del municipio y personal contratado, también de otras zonas como Ribamontán al Mar, Santa María de Cayón, Marina de Cudeyo y Entrambasaguas. En total, una treintena de personas se manifestaron en Solares.

El encuentro duró poco, unos minutos, sólo con la lectura de un manifiesto y conversaciones entre asistentes. El alcalde de Medio Cudeyo, Francisco Perojo, asistió a la manifestación en muestra de apoyo al sector.

A pesar de que el encuentro tuvo lugar en la puerta de la Casa Consistorial, en general las peticiones están más dirigidas al gobierno regional y central que al ayuntamiento. La mayoría de asistentes no criticaban la labor del Ayuntamiento de Medio Cudeyo, que ha aprobado modificaciones en sus ordenanzas y, por ejemplo, no se les cobra por las terrazas. Sin embargo, y «aunque todo ayuda, eso no es suficiente» y entre otras cuestiones reclaman algún tipo de subvención directa por parte del Gobierno.

Francisco Javier San José González (Apartamentos Los Acebos de Peñacabarga, Sobremazas), miembro de la Asociación de Hostelería de Cantabria, leyó un manifiesto en el que reclamaba al Gobierno regional que actúe porque la situación actual es «insostenible» y necesitan apoyo para «intentar llegar a la próxima temporada». En esencia, al margen del manifiesto, San José recalcó que lo «único que piden» es ser atendidos por el Ejecutivo regional y establecer una línea de diálogo para que, al menos, se dé «algún tipo de contestación» a las demandas del sector.

Los hermanos Pedro Múñoz y Cármen Múñoz, que son propietarios respectivamente de la pizzería Tutto Cuore y la hamburguesería Alaska de Solares, creen que el problema de los contagios no reside en negocios como los suyos. «El sector de la hostelería es el que más limitaciones y normas cumple, en cuanto a desinfección, distancias y horarios», además aducen a que por ello «soportan una gran presión», llegando incluso a «tener que dedicar un empleado sólo a las desinfecciones». Asimismo, remarcan que lo que más les está dañando es la actual limitación de horarios.

Elisa Piñeiro (Pub Harlem de Solares) explica que al ser un negocio de ocio nocturno está actualmente con un cese de actividad que está intentando sobrellevar como puede. «En mi caso llevamos 23 años con el pub abierto, así que contamos con un saco que nos permite aguantar un poco más, no es como para los negocios que acaben de empezar, pero tampoco lo podemos aguantar eternamente».