26 noviembre, 2020 Prensa

Los hosteleros critican la «nefasta» gestión de la pandemia y reclaman mayor flexibilidad: «No somos el virus»

Noticia publicada en el DM 26 noviembre de 2020

Los hosteleros de Cantabria siguen expresando en la calle su malestar por las restricciones y lo insuficiente de las ayudas. Una representación del sector, incluido el presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC), Ángel Cuevas, se ha concentrado este jueves frente al Ayuntamiento de Camargo, una manifestación que se ha replicado en otros nueve municipios – Ribamontán al Mar (Carriazo), Castro Urdiales, Villacarriedo, Renedo de Piélagos, Ruente, Val de San Vicente (Pesués), Rioanansa, Liérganes y Ramales de la Victoria-. El mensaje de hoy: que «la hostelería no es el virus», porque «la responsabilidad es de todos y no sólo de este sector al que se ha culpabilizado». Y una crítica, dirigida al Gobierno, por lo que se considera una «nefasta gestión. Se han tomado decisiones muy severas contra nosotros sin dar tiempo a ver resultados de restricciones anteriores». Detrás de una pancarta con el lema ‘Salvemos la hostelería’, que sostuvo Cuevas y otros representantes de la entidad, han estado una veintena de propietarios de negocios de Camargo con sus propios carteles. «IVA súper reducido», «eliminación de tasas municipales», «cerrados sin ayudas, disculpen las molestias» y hasta mensajes de luto.

El malestar en los negocios es muy grande. Y no sólo porque las medidas y las restricciones -en terrazas, interiores y horario, entre otras- sean muy severas y determinantes para llegar a fin de mes sino porque, además, son «injustificadas». El presidente de los hoteleros ha insistido en que «los datos lo demuestran. Los casos en hostelería son bajísimos. Recordamos que según los datos del propio Ministerio de Sanidad los contagios en hostelería no llegan al 3%, datos de hace ya unas semanas. Y seguimos sin poder abrir». El resultado es el que comprueban los cántabros cada vez que salen de sus casas: interiores cerrados -y, con ello, los bares que no disponen de una terraza- y establecimientos a los que, aún con ella, les cuesta salir adelante. «Llevamos ya tres semanas de esta manera. Y así no hay quien sobreviva», ha lamentado Cuevas.

La solución pasa por dos cosas, a juicio de los empresarios de hostelería: por aumentar las ayudas al menos hasta los 30 millones de euros y por suavizar las limitaciones en la actividad en los negocios, fundamentalmente flexibilizando la concesión de terrazas y prolongando más allá de las 22.00 horas el reparto a domicilio, «un servicio esencial como lo fue durante el confinamiento», ha apostillado el portavoz empresarial. Su argumento se basa en los ‘económico’, en esos 3.500 euros «mínimos» que necesitaría «un negocio pequeño, sin trabajadores, el más humilde» para llegar a la siguiente temporada; pero también en lo sanitario, porque «la hostelería es necesaria para evitar reuniones privadas, encuentros en precario y la proliferación de botellones». Cuevas cree que «las medidas de cierre consiguen que aumente el incumplimiento y la falta de responsabilidad».